Siempre que sea Coco Legrand
Se puede abrir con humor
 


En un hecho inédito, el Festival comenzó con un humorista y resultó. Elvis sacúdete en tu cripta. Para Opine.cl La competencia internacional es un juego. Y así hay que verlo. ¿“Volare” es mejor que “Eres tú”? Eso es incomparable. A lo mejor se puede medir los arreglos y las interpretaciones.

Por Rodolfo Arenas R.



Estoy de viaje. Para mí el Festival comenzó mientras esperaba un bus, en el terminal San Borja. Nadie pescaba, éramos yo y dos señoras que terminaban un té en un localcito al final, el único con televisor.

Fuegos artificiales, anémico beso de los animadores, obertura tan intrascendente como olvidable. Y seguíamos los tres en el localcito del final del terminal.

Pero comienza Coco Legrand y la gente se acerca, dos, tres, familias con maletas, jóvenes con mochilas. En breve somos cien personas en el local. La platinada vendedora tiene que encaramarse a un piso para aumentar el volumen del televisor.

Así vi a Coco Legrand, con el ruido de los buses saliendo y llegando, con mucha gente riendo con los chistes que se alcanzaban a escuchar. Un centenar de personas que no figuró en la sintonía (el local no tiene people meter) ni estábamos en la Quinta Vergara, pero que demostrábamos que la idea de iniciar el Festival con un humorista es perfectamente viable.

Claro que siempre que sea Coco Legrand o algo equivalente, porque sería impresentable comenzar con rechiflas y fracasos. Pero siempre que se pueda tener un artista de ese nivel, puede comenzar el humor, no necesariamente la música (Elvis, sacúdete en tu cripta). La prueba la dio el rating de la noche inaugural, el éxito en la Quinta (claro que cuatro premios en cinco minutos es, a todas luces, impresentable) y esas cien personas que se peleaban por una sillas en las cuatro mesitas, un pedazo de pilar donde afirmarse o, por último, una ubicación donde se escuchara algo.

Legrand estuvo en lo suyo, con una versión adaptada de su más reciente espectáculo y una trama de alusiones que de puro abundante hacía que unas taparan a otras (tuve que explicarle a una de las señoras del té a que se refería con el humorista flojo y la bailarina). Implacable con la Concertación, con Chávez, con Kirchner, con Morales y con los ridículos tics nacionales.

La transmisión no estuvo tan pulcra como se podría esperar, pero como consuelo los espectadores vieron más que el público de la Quinta (los fuegos artificiales, me cuentan, se lanzaron el sábado).

Luego el suspenso cruel: el muy merecido homenaje a Valentín Trujillo y el siniestro morbo de hasta donde llegaba su capacidad de emocionarse.

Competencia

Ya lo dijimos, la competencia internacional es un juego. Y así hay que verlo. ¿“Volare” es mejor que “Eres tú”? Eso es incomparable. A lo mejor se puede medir los arreglos y las interpretaciones, pero eso ya sería el Festival Internacional de la Adaptación de Viña del Mar.

Si me permiten un comentario, no me gustó la elección de Argentina. Es un buen tango, eso es indudable, pero habría funcionado mejor “Cambalache” (el himno del siglo XX) o la delirante “Balada para un loco”.

A todo esto, la mejor actualizada era precisamente la añosa canción de “Mocedades”.

Después venía Paul Anka, pero para entonces mi bus ya había partido e íbamos a la altura de Rancagua, donde se pierden las señales de las radios santiaguinas. Sorry, Paul, let my try again.


(Foto: Gentileza de Emol)

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23-03-2010 21:06 Hrs.
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