El país de la bota fue el encargado de albergar la Copa del Mundo de 1934, el segundo torneo mundial de la historia. Finalmente el dueño de casa se quedó con el preciado trofeo. Un campeonato marcado por la figura de Benito Mussolini, a quien se le acusó de utilizar la imagen del torneo como propaganda fascista.
Por
Daniel Flores Pino
La segunda edición de la Copa del Mundo de la FIFA se desarrolló por primera vez en territorio europeo.
Italia era el anfitrión del certamen, la Copa Jules Rimet, que fue polémico de comienzo a fin, ya que Uruguay, el campeón defensor, no asistió en forma de protesta en contra de los italianos, que habían boicoteado su participación cuatro años antes, en el mundial organizado justamente por los charrúas.
Además, se acusaba a Benito Mussolini de utilizar la imagen del torneo como propaganda fascista.
Desarrollo del torneo
En lo netamente deportivo, los participantes fueron 16. El continente europeo contó con 12 selecciones, a quienes se sumaron Brasil, Egipto, Estados Unidos y Argentina. El campeonato se disputó entre el 27 de mayo y el 10 de junio de 1934, y fue una de las dos ediciones en que se utilizó un formato de playoffs, partidos de eliminación directa. Francia 1938 fue la segunda y última vez en que la Copa del Mundo se jugó con aquel formato.
Los sudamericanos tuvieron una paupérrima presentación, y quedaron eliminados en la primera ronda. Argentina cayó ante Suecia por 3 a 2, mientras que España dejó en el camino a Brasil, derrotándolo por 3 a 1. Los trasandinos enviaron a Italia un equipo casi amateur, porque gran parte del plantel participaba en la liga local, que en ese entonces, no estaba afiliada a la FIFA.
Otra particularidad era la definición de los encuentros. Si los partidos terminaban en igualdad en los 90 minutos, se iba al tiempo extra. Y si persistía la igualdad, no se iba directamente a penales, sino que se disputaba otro duelo. Ocurrió en un partido de cuartos de final, en donde Italia y España igualaron 1 a 1. El marcador se mantuvo en la prórroga, y se debió jugar ese partido de definición, que finalmente ganaron los italianos por 1 a 0.
A semifinales, avanzaron Italia, Austria, Checoslovaquia y Alemania. Los anfitriones eliminaron a Austria, ganando el duelo por 1 a 0. En tanto, la selección de Checoslovaquia venció en la otra llave a Alemania por 3 goles a 1, quedando de esa forma definida la gran final. Los alemanes se quedarían con el tercer puesto, al ganar a Austria por 3 a 2.
El título se queda en casa
Italia incluyo en su plantilla a algunos jugadores argentinos, que en esa época jugaban en la liga de Italia. Luis Monti, Enrique Guaita y el delantero Raimundo Orsi fueron convocados por el DT italiano Vittorio Pozzo, y de inmediato los bautizaron como los
oriundi, debido a su condición de extranjeros.
El 10 de junio de 1934, se llevó a cabo la final del campeonato, en el Estadio Nazionale de Roma, encuentro que fue dirigido por el sueco Ivan Eklind, y al que asistieron aproximadamente unos 50.000 espectadores. El checo Puc dejaba en silencio a los asistentes, al anotar el 1 a 0 parcial, a los 76 minutos de juego. Quedaba muy poco, y los locales no reaccionaban.
Los oriundi eran pieza clave en la Squadra Azurra, y ello quedó reflejado en esta final. A los 81 minutos, Raimundo Orsi anotó el empate para los italianos, y con ello, el partido finalizó 1 a 1 en el tiempo reglamentario, con lo que hubo la necesidad de jugar la prórroga.
Italia, capitaneada por el legendario mediocampista Giuseppe Meazza, salió con todo a buscar el tanto de la victoria. La garra de Meazza era acompañada por el talento de otro extranjero, Luis Monti. Y fue así como a los 95 minutos, Angelo Schiavio anotó el 2 a 1 final para Italia, que de esa manera, conquistaba su primera Copa del Mundo.
El seleccionado italiano contó con un buen plantel, con jugadores que eran figuras, como Giovanni Ferrari y el propio Giuseppe Meazza, pero aquellos campeones fueron recordados como
el equipo de los oriundi, por el aporte de los extranjeros al primer título del mundo de Italia en la historia.