Es el asunto menos conversado, el que más ronchas saca y, según los especialistas, son escasísimos los casos en que la pareja llega a terapia explicitando que tienen un problema en ese tema. El dinero simboliza dos cosas: por un lado es la herramienta para construir un proyecto común y, por otro, quien maneja el dinero es quien tiene el poder.
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Equipo Opine / La Tercera
¿Cuál cree usted que es el tema más peliagudo en una relación de pareja? Si está pensando en el sexo, se equivoca. Según sicólogos y siquiatras, el verdadero tabú entre hombre y mujer es la plata. Es el asunto menos conversado, el que más ronchas saca y, según los especialistas, son escasísimos los casos en que la pareja llega a terapia explicitando que tienen un problema en ese tema. Pero basta que el especialista comience a indagar cuánto gastan, cuánto aporta cada uno a la casa y qué piensan sobre cómo están manejando las finanzas, para que hombres y mujeres se muevan incómodos en su asiento. Mucho más que cuando se les pregunta de sexo.
"Las parejas chilenas no hablan de plata", concuerdan las sicólogas Ana María Arón (UC) y Macarena Lupar (UDD). Pese a que el tablero de las finanzas se dio vuelta en 180 grados desde que la mujer ingresó al trabajo y que con ello cambiaron para siempre las relaciones de poder en torno al dinero, el silencio continúa imperando. ¿Por qué? La sicoanalista argentina Clara Coria, autora del libro "El sexo oculto del dinero", sostiene que hay raíces históricas que lo explican: "Desde los tiempos de la Biblia se sabe que las únicas que le ponen precio al amor son las prostitutas; hablar de plata con el marido es rebajarse", escribe. Pero más allá de estos resabios, dice que la nueva batalla de las mujeres de la modernidad es que ahora ellas puedan decidir cómo gastarla.
Por ser un tema tabú, no es raro que los especialistas reciban parejas que traen "camuflado" el conflicto financiero. Como el caso de una mujer que llegó porque no podía tener sexo con su pareja. Después de muchas sesiones, la sicóloga Lupar se dio cuenta de que el problema era ocasionado por un tema financiero. La esposa se había enterado de que su marido tenía varios cheques protestados y ella, que lo veía como su protector, sintió que al ocultarle el hecho había arrasado con su confianza y, de paso, con su libido. Cuando las confianzas financieras se quiebran, "es como superar una infidelidad", dice la terapeuta.
El psicoanálisis lo dicta: el manejo del dinero es la mejor metáfora para descifrar cómo se encuentra una pareja. Los acuerdos a que se llegan en este ámbito muestran los acuerdos a que pueden llegar en todas las áreas de la convivencia. Según una investigación estadounidense, el dinero es la primera causa de pelea, antes que la infidelidad, los hijos, el alcohol o la religión.
Por qué peleamos por plata
1. Todo es un asunto de poder
El dinero simboliza dos cosas: por un lado es la herramienta para construir un proyecto común y, por otro, quien maneja el dinero es quien tiene el poder.
Algo que sabe Camila (37, diseñadora), quien hace pocos años acordó con Sebastián (37, ingeniero comercial) que ella dejaría de trabajar para dedicarse a los tres niños. "Si él quiere comprar algo, no pregunta. En cambio, a mí me llama para interrogarme cada vez que gasto más de $ 100.000, pese a que todo lo que compro es para la casa. El puede cambiar el auto sin ni siquiera conversarlo, yo no". Hoy ella siente que como es él quien gana la plata, no hay mucho qué hacer y reflexiona que por lo único que le gustaría volver a trabajar, sería para tener la libertad de decidir qué hacer con lo suyo.
"Si pierdes el control del dinero, pierdes el poder", dice la siquiatra inglesa Donna Laikind, porque finalmente quien administra el dinero es quien toma las decisiones de dónde vamos a vivir, a qué colegios irán los niños, cómo será la vejez.
2. Hombres y mujeres: gastan y piensan distinto
Hay un solo ítem, al hablar de dinero, en que hombres y mujeres coinciden: que da seguridad y libertad. En el resto, según un estudio de la Fed. Bancaria Europea, difieren.
Así, ellas prefieren gastar en lo estético y en la casa, y ellos privilegian los objetos que sean signos externos de poder. Y también difieren en las percepciones de la prosperidad familiar. Un estudio -que analizó más de 33 mil casos- del economista Jay Zagorsky, de la U. de Ohio, concluyó que los maridos tienden a pensar que los ingresos y el bienestar familiar obtenido es superior de lo que perciben sus esposas. Y al revés: ellas creen que el nivel de deudas de la familia es mayor de lo que percibe su pareja. Es decir, los hombres ven el vaso medio lleno y ellas, medio vacío.
3. Al ritmo de la economía global
Un estudio de la empresa separadosdechile.cl analizó 2.600 consultas -recibidas entre septiembre de 2008 y febrero de 2009- de personas en proceso de divorcio. La investigación sobre las causas del quiebre reveló que si hasta agosto de 2008 sólo el 20% de los casos adujo "problemas financieros" (un 60% era por infidelidad), desde septiembre pasado las razones económicas subieron a más del doble: 50%. Según el estudio de Zagorsky, en EE.UU. se detectó que en el período 1994-1996, en que hubo mayor circulante, las peleas matrimoniales por dinero cayeron en un 7%. El economista señala que a mayor ingreso de una familia, decaen los conflictos por el tema.