Con el pasar de los años el ser humano se ha enfrentado a múltiples y graves enfermedades. Entre ellas destacan los síndromes cancerígenos que amenazan con mayor fuerza a la mujer, patología que presenta la tasa más alta de mortalidad.
Por
Katherine Ramos V.
Actualmente el cáncer de mama es el más frecuente en la mujer, le siguen el de colon, pulmón, útero y ovarios. Además, se presenta como el de “temer”, por su altísima frecuencia y porque todavía la comunidad científica no sabe cómo prevenirlo a lo que se suma también su tratamiento que a menudo, termina con la pérdida de uno de los pechos.
Este tipo de cáncer es la neoplastía maligna que se está presentando con mayor auge en Estados Unidos, Australia y algunos países de Latinoamérica y se transforma en la principal causa de muerte oncológica en Chile, con una tasa de mortalidad que alcanza el 13,4%.
La enfermedad consiste en el crecimiento anormal y desordenado de las células de este tejido.
Sus causas no están 100% comprobadas, pero existen factores de riesgo que aumentan las posibilidades de adquirir esta patología. Entre las más conocidas se encuentran la edad, los genes, antecedentes familiares y la raza, ya que la mujer blanca es más propensa a crear un cáncer mamario. Pero, además, existen otros relacionados con el estilo de vida como por ejemplo el uso prolongado de anticonceptivos, el alcohol y el exceso de peso. Es por ello que, en la actualidad, existen criterios que aconsejan la realización de pruebas que detectan, tempranamente, esta patología, ya que no basta con tener un caso familiar para llevarlos a cabo.
Bajo este contexto adquiere mayor importancia el estudio de las lesiones no palpables de mama y su probable asociación con el cáncer, destacando entre ellas las microcalcificaciones, donde la mamografía se transforma en la principal herramienta de diagnostico.
¿Qué son las microcalcificaciones?
Muchos son los cuestionamientos nacen sobre este complejo concepto, pero el más cercano a lo que apunta la mayoría de los especialistas, es que la célula mamaria tiene un metabolismo que está estrechamente vinculado al calcio existente en la elaboración láctea.
“Son lesiones no palpables de la masa mamaría, constituidas por depósitos de calcio de 1milímetro en su diámetro mayor y tienen un comportamiento menos agresivo que una palpable”, explica la matrona Elsa Reyes.
La mitad de los cánceres detectados por mamografías, corresponden a microcalcificaciones agrupadas, las que son consideras en sello de esta enfermedad en sus inicios, ya que su forma y agrupamiento ayudan al radiólogo a elaborar el juicio temprano de una lesión maligna.
Las microcalcificaciones pueden ser benignas o sospechosas de malignidad, estas se caracterizan por ser numerosas, agrupadas, pequeñas con formas de punto o alongadas, además, su tamaño y forma pueden variar. En cambio las de perfil benigno, generalmente, son grandes, más redondas y numéricamente inferiores. “
El mayor porcentaje de estas lesiones son clasificadas como Virards 4, que corresponden a las de origen benigno, y las Virards 0,1,3 y 5, son las que requieren la intervención de un patólogo en mamas, por su carácter maligno”, comenta la matrona, al ser ambas problemáticas, ya que a la hora de identificarlas pueden arrojar falsos positivos, por esta razón, en los últimos años han sido desarrollados sistemas para la detección computarizada y la segmentación de estos depósitos mamarios.
Puede ocurrir que ciertas calcificaciones se perciban, en primera instancia como benignas, pero más tarde pueden mostrar características de malignidad, por ello es tan importante un seguimiento comparativo, el cual se llevará a cabo según lo sugiera el especialista, lo más común es realizarse mamografías de alta resolución, en una primera instancia, cada seis meses y si todo marcha bien cada un año.
Es por esta razón que los médicos sugieren la autoexaminación mensual, una mamografía de base a los 35 años, una cada dos años entre los 40 y 50 y, a partir de ahí, una por año y de todas maneras un control ginecológico temporal, pero cabe destacar, según las indicaciones de la matrona Elsa Reyes, que todas las mujeres comenzando su edad fértil, deben preocuparse del tema, ya que no es menor, y su propagación puede ser peligrosa.
Muchas mujeres se preguntan porqué los controles deben ser periódicos, pero la respuesta es clara: el cáncer tiene tres periodos, el primero es indetectable, el segundo, es clínicamente oculto pero detectable por mamografías y el tercero es el cáncer ya comprobado, el cual rápidamente va a requerir de la atención de un especialista en el tema el cual va a dar los pasos a seguir para dar alguna solución a esta trágica enfermedad que cada día tiene más aterradas a las mujeres de todo el mundo.